
Triunvirato de adversidad,
reir, rezar, remar,
torpe escena de mi ciudad
regalo de la traición,
suerte de comunión
con que tengo que vagar.
Reír para no morir de rabia en el corazón,
me rio de la impresión que el miedo despierta en mí
porque solamente así, encuentro mi redención.
Reir de la misma forma en que expresa su amor un condor,
reír cuando no propongo salidas a mi agonia,
porque tu eres risa mia,
la gracia de que dispongo.
Rezar, ya no es penitencia virtud santa beatitud,
rezar es solicitud de un medio para viajar,
una forma de encontrar dolor de otra latitud.
Rezar como así lo hicieran tres juanes ante la virgén,
rezar con actitud firme de gallardía castiza,
por si no llega la visa
al menos reir me sirve.
No se reza ante la imagen o la descolorida estampita,
sino en el cosmopolita rezo de los cubanos,
que aquel que nos dé la mano le encendemos la velita.
Al fin termino remando hacia un rumbo que no sé,
remo con remo a la vez, sin llegar a ningún lado,
remo siendo velado de ambas partes de mi ruta,
como en coloquial disputa con la suerte que he corrido.
Remo por ver si te olvido, triunvirato que me azotas,
remo porque hay una gota de luz sincera en mi frente,
remo para hacerme ausente al tirano que me explota.
Triunvirato de adversidad,
reir, rezar, remar,
torpe escena de mi ciudad
regalo de la traición,
suerte de comunión
con que tengo que vagar.